domingo, 31 de agosto de 2008

LOS GERMANOS

LOS GERMANOS

consideraciones generales

Durante el gobierno de Augusto los romanos tomaron conciencia de la existencia de los germanos, un mundo amplio y peligroso. Acuñaron un termino para denominarlos de alguna forma.

¿Quienes eran los germanos?

Poseidonio los llamó germanos por primera vez en el siglo I a.C., aunque Cesar ya había popularizado el término en sus Comentarios a la Guerra de las Galias.

¿Sin embargo, quiénes eran esos germanos? Posiblemente el término agrupaba a una serie de tribus semicélticas que estaban asentadas en la orilla izquierda del Rin, los germani cisrhenani. Hay que anotar que los germanos nunca se denominaron a sí mismos con un nombre genérico, en momentos posteriores (aporx. en el siglo VIII), los germanos continentales se dieron el nombre poco significativo de Deutche, traducido de forma literal como "la gente del pueblo", usada, posiblemente para diferenciar los elementos germanos y romanos que formaban el Imperio Carolíngio.

Aunque los romanos chocaron de forma violenta con el mundo germano, éstos fueron conocidos ya en la Antigüedad Clásica, hay referencias de ellos en la obra de Piteas de Marsella, siglo IV a.C.

Las migraciones de bastarnos y esquiros hacia el Mar Negro se produjeron entorno al siglo III a.C., los cimbrios y teutones se desplazaron hacia Noriga, Galia, Italia y España hacia el 113-101 a.C. Aunque hasta las campañas de Cesar y Augusto no existió una visión de conjunto.

Después de unos cien años de escaramuzas, y guerras mas serias, los romanos se atrevieron a intentar una sistematización de estos pueblos. Escribieron sobre ellos Estrabón, 18 a.C., Plinio el Viejo, posiblemente antes del 79 d.C., Tácito en su obra Germania, en el 98 d.C. y Ptolomeo en el 150 de nuestra era.

Los autores clásicos propusieron varias clasificaciones:

La de Plinio, muy topográfica, los dividió en cinco grupos:

· vandili (burgundiones, varini, charini y gutones)

· ingvaeones (cimbri, teutones y chauci)

· isthaeones (un pueblo, posiblemente los sicambrios)

· hermiones (suebi, hermunduri, chatti y cherusci)

· peucini o basternae.

La de Tácito es una división mítica: los germanos descendían de Mannus (hombre) y de sus tres hijos de los cuales descendían ingaevones, herminomes y istaevones.

Aunque el cuadro que se acepta generalmente procede de una división lingüística de comienzos del siglo XIX:

· dialectos nórdicos: escandinavo antiguo y lenguas modernas que surgieron de él

· dialectos ósticos: gótico, burgundio, vándalo, rugio, bastarno, todos ellos desaparecidos

· dialectos wésticos, los que faltan, francos, alamanes, bábaros, lombardos, anglos, sajones, frisones, alemán holandés e inglés moderno.

PRIMEROS ASENTAMIENTOS

Encontrar el origen de sus primeros asentamientos es una tarea utópica, se les puede identificar fácilmente a finales de la Edad de Bronce desde un núcleo central en Escandinavia meridional, y desde este punto se detecta una migración hasta la costa este de el Oder y el Wester.

Desde los valles de estos ríos se extienden por la gran llanura europea, hacia el año 1000 a.C. se encuentran desde el Ems hasta la Pomerania central, en el 800 a.C. están sólidamente asentados en Wesfalia en el oeste y cerca de el Vistula en el este. Durante el 500 están en el curso inferior de el Rin, Turingia y baja Silesia.

Esta extensión es muy discutible, una de las pocas certezas que se tienen en que entre el siglo VII y el siglo V a.C., en la etapa de florecimiento de la cultura de La Tene, su avance hacia el sur fue frenado por pueblos célticos, pero el muro céltico se derrumbo en los últimos años del siglo I a.C.

Los germanos llegaron al Mediterráneo por primera vez por el este, los bastarnos, avanzaron por el oeste, los cimbrios y teutones, tomaron la ruta central.

La expansión romana les frenó, en el oeste con la conquista de las Galias en el 58-51 a.C. y e el sur con la organización de las provincias de Nórica y Recia 16-15 a.C. Roma limitó su asentamiento a una serie de espacios poco definidos entre el Báltico y el Mar Negro.

Cuadro de texto: Guerreros germanos (reconstrucción)Los germanos volvieron a moverse ya en el siglo III a.C., las causas de estos desplazamientos suelen explicarse por medio de una serie de causas simples, tales como un descenso de las temperaturas que produjo un cambio climático en Escandinavia y en el Báltico, aunque este motivo no tuvo que ser la causa principal de la migración.

Las investigaciones arqueológicas no certifican la existencia de un crecimiento que llevara a la superpoblación. Las explicaciones sociológicas apuntan a la consolidación de creencias como la queste o el ver sacrum, que obligaban a los jóvenes de cada generación a buscar fortuna fuera de sus espacios natales, mediante el uso de las armas, aunque no se puede testificar por ninguna fuente que esta institución existiera en estos momentos iniciales de la migración. Quizá el motivo fuera más informal, el deseo de aventura, por ahora se ignora la causa.

Por motivos desconocidos comienza la primera oleada protagonizada por pueblos poco conocidos con muchas influencias célticas y que se mueven muy libremente por Europa.

Bastarnos y cimbrios son los primeros germanos que migran y establecen la dirección de los desplazamientos germanos avanzan hacia el sudeste, desde Escandinavia a la costa meridional del Báltico, de allí se dirigen hacia Ucrania y a las estepas. Después de los bastarnos, los godos siguen esa ruta, y posteriormente la utilizan vándalos y burgundios.

Los cimbrios con Ariovisto en el 58 a.C. penetran en Europa central aprovechando la decadencia de los pueblos célticos y la sumisión de los galos a los romanos. Se establece el límite sur de los pueblos germanos en el curso de el Danubio hasta la cuenca de Panonia. A este movimiento le sucede un largo periodo de calma hasta el gobierno de Marco Aurelio.

Los pueblos germanos o germánicos fueron una etnia de origen indoeuropeo que pertenecía al grupo de las tribus que ocupaban la región ubicada al norte del Imperio Romano, conocida como Germania. Las tribus germánicas más conocidas son los godos, los francos, los burgundios, los vándalos y los suevos. A pesar de constituir tribus separadas, los germanos poseían características muy similares.

Origen de la denominación

Como los romanos los consideraban formidables guerreros, es probable que su denominación provenga del término germánico heer-mann, hombre de guerra, que también dio origen a los actuales nombres propios Hernán y Germán. Puede también provenir de Hermann, el caudillo germano que masacró las legiones de Varo en la batalla del bosque de Teutoburgo. Esta derrota caló hondo en el orgullo de los romanos, ya que debieron replegarse a la ribera izquierda del Rin, frontera que perduró hasta la desintegración del Imperio Romano.

Historia

Según los hallazgos arqueológicos, se establecieron hacia el año 500 a.C. sobre las costas del Mar Negro y el Mar Báltico. Los antiguos griegos no supieron de su existencia y los romanos recién los conocieron cuando los germanos comenzaron a avanzar hacia el interior de Europa alrededor del comienzo de la Era cristiana. Este avance pudo haber sido causado por catástrofes naturales o por su gran aumento demográfico. Se estima que en esa época sumaban entre uno y cuatro millones, contra menos de un millón de romanos y sus vasallos. Para contener sus avances, los romanos crearon una frontera fortificada, el limes («límite» o «frontera», en castellano), a lo largo del Rin y el Danubio.

El comienzo de las invasiones

Entre los años 235 y 285, Roma estuvo sumida en un periodo de caos y guerras civiles. Esto debilitó las fronteras, y los germanos, en busca de nuevas tierras, se desplazaron hasta la frontera norte del Imperio. Los emperadores de la época permitieron el ingreso de los germanos bajo dos condiciones: debían actuar como colonos y trabajar las tierras, además de ejercer como vigilantes de frontera. Sin embargo, la paz se acabó cuando Atila, el rey de los hunos, comenzó a hostigar a los germanos, que invadieron el Imperio. Luego de la retirada de los hunos, las tribus bárbaras se establecieron en el interior del Imperio: los francos y burgundios tomaron la Galia, los suevos, vándalos y visigodos se asentaron en Hispania, los hérulos tomaron la península Itálica tras derrotar y destituir al último emperador romano, Rómulo Augústulo. Posteriormente, los hérulos se enfrentarían a los ostrogodos, saliendo estos últimos victoriosos y tomando el control de toda la península.

Los reinos germánicos

Los distintos pueblos germánicos se asentaron en diferentes zonas del antiguo Imperio Romano de Occidente, fundando reinos en los que los germanos pretendieron inicialmente segregarse como una élite social separada de la mayoría de la población local. Con el tiempo, los más estables de entre ellos (visigodos y francos) consiguieron la fusión de las dos comunidades en los aspectos religioso, legislativo y social.

La diferencia cultural y de grado de civilización entre los pueblos germánicos y el Imperio romano era muy notable, y su contacto produjo la asimilación por los germanos de muchas de las costumbres e instituciones romanas, mientras que otras propias de sus antiguas tradiciones e instituciones se conservaron, formando así la cultura que se desarrolló en la Europa medieval y que es la base de la actual civilización occidental.

Características comunes

Todos los pueblos germánicos se regían por una monarquía electiva. El rey o jefe de la tribu era elegido por una asamblea de guerreros, que además administraban la justicia, pactaban la paz o declaraban la guerra. No poseían un código legislativo, por lo que se regían por el derecho consuetudinario.

La organización en cuanto al poder era bastante simple. La clase de los visigodos, que tenían acceso a los puestos de mando (asamblea de guerreros, mandos militares) y podían ser nombrados reyes de su tribu. Los hombres libres, quienes formaban parte del ejército, practicaban la caza y otras actividades cotidianas. Los esclavos, quienes debían trabajar las tierras y obedecer a un amo; sin embargo, recibían un trato más o menos similar al de un hombre libre, al contrario de culturas como la griega y la romana.

Cultura

Aunque aparentemente compartían una lengua ancestral común, al momento de su avance sobre el interior europeo ya tenían varios dialectos hablados principalmente por:

  • los pueblos nórdicos o escandinavos,
  • los germanos occidentales
  • los germanos orientales.

Su organización social era de tribus independientes, que ocasionalmente se confederaban para la guerra, aunque a menudo también lo hacían entre ellas. Eran pastores y agricultores seminómadas, cuyos asentamientos eran poco duraderos. No tenían alfabeto (el rúnico de los escandinavos se usaba sólo para fines religiosos), por lo que no hay registros escritos de su historia hasta su encuentro con los romanos. Tenían esclavos y hacían vasallos semilibres a los pueblos conquistados. Su religión es poco conocida y no parece haber sido central en sus vidas, ya que la mayoría de ellos se convirtió rápidamente al cristianismo. Algunas tribus, como los francos salios, establecieron relaciones de clientela con los romanos, sirviendo ocasionalmente en sus ejércitos. Estas relaciones sentaron la base del futuro régimen feudal, y los dominios que establecieron fueron el origen de los reinos medievales y los actuales países europeos.

Invasiones bárbaras

Se conoce como Invasiones bárbaras, Período de las Grandes Migraciones,literalmente «migración de pueblos» al conjunto de migraciones masivas, principalmente de pueblos germánicos que se desarrollaron aproximadamente entre los años 300 y 700 de nuestra era en Europa, marcando la transición entre la Historia Antigua y la Edad Media.

Pueblos bárbaros

Todos los pueblos de la Antigüedad miraron con desdén a sus vecinos. Los clásicos dieron el nombre de «bárbaros» a todos los extranjeros de las regiones fronterizas con el Imperio Romano, y con los que lucharon, si bien se limita la consideración a los que, ocupando en Europa las regiones al Norte del Imperio, invadieron éste, apoderándose de su parte occidental. Estos pueblos formaban tres grupos:

  • el de cultura turco-mongola: como los ávaros y hunos.
  • el de cultura eslava: como los vendas, en lo que hoy es Polonia; los sármatas, entre el Danubio y el Theis, y los alanos, a orillas del mar Negro.
  • el de cultura germánica: como los godos, francos, vándalos, burgundios y otros.

Durante la decadencia del Imperio Romano, fueron muchos los pueblos bárbaros (extranjeros) que, aprovechando las disidencias internas, se aproximaron a sus fronteras y se establecieron en ellas, presionando en forma permanente para entrar.Los bárbaros lograron penetrar lentamente entre los siglos I y IV, y establecerse en el interior, hasta que, finalmente, empujados por otros pueblos, lo hicieron en forma violenta.

Los germanos eran indoeuropeos, como los griegos y latinos. En ellos las aficiones guerreras se muestran en grado sumo, al par que el trabajo se considera como menos digno. Había hombres privilegiados, nobles y plebeyos, existiendo también la esclavitud. La patria potestad tenía un concepto bastante análogo, en lo absoluto, al de los romanos. Aunque lo general era la monogamia, la poligamia aparece admitida entre los nobles.

Principales pueblos bárbaros

Entre los pueblos germanos invasores encontramos a los godos, divididos en visigodos, en occidente y los ostrogodos, en oriente. Los francos, los suevos, los burgundios, los anglos, los sajones y los jutos, los vándalos, los frisones, los alanos (eslavos) y los alamanes, constituían el resto de los pueblos.

Los vándalos arrasaron las Galias, pasaron por Hispania, se dirigieron al norte de África, conquistaron Cartago, y desde su puerto se dedicaron a la piratería, asolando el Mediterráneo.

Los ostrogodos detentaron el poder, con la asunción de Teodorico, que mató a Odoacro. Los visigodos debieron retirarse de Italia, dirigiéndose al oeste, estableciendo su gobierno en el sur de la región y en casi toda Hispania.

Los francos se ubicaron en el norte de las Galias, adoptando la fe católica tradicional, convirtiéndose en los defensores radicales de catolicismo.

Los sajones, aliados con los anglos y los jutos se instalaron en Britania, con costumbres muy diferentes a las romanas.

Salvo estos casos aislados, la mayoría eran respetuosos de la cultura romana, y fusionaron las costumbres romanas con las propias. La aristocracia germana comenzó a utilizar como su idioma el latín, que luego modificado, dio lugar a las lenguas romances.

Religión

La religión, que hubiera podido ser un elemento conflictivo en la relación de los invasores con los pueblos autóctonos, se transformó en un factor de unidad, al aceptar la mayoría de los reyes bárbaros la religión católica. Los visigodos abandonaron el arrianismo, religión cristiana no reconocida por la Iglesia Católica, para aceptar esta última en el siglo VI, en Hispania, bajo el reinado de Recaredo. Los francos rechazaron el paganismo a fines del siglo V, durante el reinado Clodoveo I. Así la Iglesia Católica, lejos de debilitarse cobró un inmenso poder.

La sociedad

Se adoptó la ley escrita, según la modalidad romana, ya que ellos se regían por el derecho consuetudinario (costumbres). Los germanos aceptaron el sistema de la personalidad de la ley, por la cual cada uno debía ser juzgado por sus propias leyes. Los romanos, carecían de normas, ya que Roma ya no existía, y por eso, tuvieron que redactarse las que los regirían en lo sucesivo.

Teodorico, rey de los ostrogodos, redactó la primera colección de leyes, en el año 500, conocida como el Edicto de Teodorico, para godos y romanos, siendo una excepción al referido principio de personalidad de las leyes. Estaba compuesta de 154 artículos basados en resúmenes de fuentes romanas.

Los Hunos

Los hunos eran un pueblo nómada procedente de la zona de Mongolia, en Asia Central, que empezó a emigrar hacia el oeste en el siglo III, probablemente a causa de cambios climáticos. Su líder fue Atila, un guerrero mongol.

Los caballos tenían una gran importancia para este pueblo, habituado a combatir montados, utilizando como armamento lanzas y arcos. Emigraron con sus familias y grandes rebaños de caballos y otros animales domésticos en busca de nuevas tierras de pastos donde instalarse.

Por su destreza y disciplina militar, nadie fue capaz de detenerlos y desplazaron a todos los que encontraron a su paso. Provocaron así una oleada de migraciones, ya que los pueblos huían antes de que llegaran, para no enfrentarse con ellos.

Atila

Atila (nacido hacia el 406 y muerto en el 453) fue el último y más poderoso rey de los hunos. Gobernó el mayor imperio de su tiempo desde el 434 hasta su muerte. Sus posesiones se extendían desde Europa Central hasta el Mar Negro, y desde el Danubio hasta el Mar Báltico.

Durante su reinado fue uno de los más acérrimos enemigos de los Imperios romanos Oriental y Occidental. Invadió dos veces los Balcanes, tomó la ciudad de Roma y llegó a sitiar Constantinopla en la segunda de las ocasiones. Logró hacer huir al emperador Valentiniano III de su capital, Rávena, en el 452. Marchó a través de Francia hasta llegar incluso a Orleans, la que saqueó, antes de que le obligaran a retroceder en la batalla de los Campos Cataláunicos (Châlons-sur-Marne).

Aunque su imperio murió con él y no dejó ninguna herencia destacada, se convirtió en una figura legendaria de la historia de Europa.

El comienzo de las invasiones al Imperio Romano

Entre los años 235 y 285 Roma estuvo sumida en un periodo de anarquía y guerras civiles. Esto debilitó las fronteras, y los germanos, en busca de nuevas tierras, se desplazaron hasta la frontera norte del imperio. Los emperadores de la época permitieron el ingreso de los germanos bajo dos condiciones: debían actuar como colonos y trabajar las tierras, además de ejercer como vigilantes de frontera. Sin embargo, esta pacificidad se acabó cuando Atila, el rey de los hunos, comenzó a hostigar a los germanos, que habían invadido el Imperio. Luego de la retirada de los hunos, las tribus bárbaras se establecieron en el interior del imperio: los francos y burgundios tomaron la Galia; los suevos, vándalos y visigodos se asentaron en Hispania; los hérulos tomaron la Península Itálica tras derrotar y destituir al último emperador romano, Rómulo Augústulo. Posteriormente, los hérulos se enfrentarían a los ostrogodos, saliendo estos últimos victoriosos, y tomando el control de toda la Península Itálica. Cabe destacar que si bien los germanos no eran muy desarrollados culturalmente, asimilaron muchas de las costumbres romanas, formando así la cultura europea que originó la actual cultura jamonica.

Causas del derrumbamiento del Imperio Romano

Luego de los siglos dorados del Imperio Romano (periodo denominado Paz romana, siglos I al II), comenzó un deterioro en las instituciones del Imperio, particularmente la del propio Emperador. Fue así como tras las malas administraciones de la Dinastía de los Severos, en particular la de Heliogábalo, y tras la muerte del último de ellos, Alejandro Severo, el Imperio cayó en un estado de ingobernabilidad al cual se le denomina Anarquía del siglo III.

Entre 238-285 pasaron 19 emperadores, los cuales incapaces de tomar las riendas del gobierno y actuar de forma concorde con el Senado, terminaron por situar a Roma en una verdadera crisis institucional. Durante este mismo período comenzó la llamada invasión pacífica, en la cual varias tribus bárbaras se situaron, en un principio, en los limes del Imperio debido a la falta de disciplina por parte del ejército, además de la ingobernabilidad producida en el poder central, incapaz de actuar en contra de esta situación.

Por otro lado, las guerras civiles arruinaron al Imperio, el desorden interno no sólo acabó con la industria y el comercio, sino que debilitó a tal punto las defensas de las fronteras imperiales, que privadas de la vigilancia de antaño, se convirtieron en puertas francas por donde penetraron las tribus bárbaras.

Tras una breve "estabilización" del Imperio, en manos de algunos emperadores fuertes como Diocleciano, Constantino I el Grande y Teodosio I, el Imperio se dividió definitivamente a la muerte de este último, dejándole a Flavio Honorio el sector de Occidente, con capital en Roma, y a Arcadio el sector Oriental, con capital en Constantinopla